Empezar de cero

No todas las relaciones son bonitas, ni mucho menos. La mayoría de las parejas aparentan ser lo que no son, tienen miles de problemas detrás de esas sonrisas congeladas en sus caras. Van cogidos de la mano pero entre ellos hay un abismo insalvable, uno de ellos se aferra a la esperanza de que todo puede arreglarse pero el otro sabe que no, no hay vuelta atrás. Habrá problemas que se puedan solucionar pero el más importante de todos no tiene remedio: la desilusión. Una de las cosas que todos sabemos es que no debemos crearnos expectativas, pero no lo podemos evitar y al final acabamos desilusionándonos porque nada es como tenía que ser, ni siquiera los sentimientos que queríamos vivir, el primer día lo que recorría nuestro cuerpo no era amor, era ilusión, esperanza, obsesión porque todo saliese como planeábamos. 

 

Y aquí estoy ahora, arrepentida porque en el fondo me estoy dando cuenta de que, una de dos, o yo siempre saco lo peor de los hombres, o dos, todos son iguales. Al principio todos pretenden impresionar pero después de un tiempo se sienten ellos mismos y empiezan a no dejarte ser tú misma. Te cortan las conversaciones sobre temas que siempre te encantaron o simplemente anulan esa parte de ti, y después de esa una tras otra. Dejas de relacionarte con tus amigas excepto en la universidad, dejas de salir los viernes y los sábados, de ir a rallyes porque a él no le gustan. Como mucho un día al mes tomas algo en la terraza de una cafetería, te empieza a dominar en todos los ámbitos. Te obliga a hacer cosas que no quieres, casi no te deja hablar en público, no te permite tener tus propias opiniones y se enfada cuando le discutes algo.

Controla tu manera de vestir, controla tus amistades, anula tus amistades masculinas y atrévete tan sólo a saludar a un amigo que iba contigo a clase desde los cinco años… Ni siquiera puedes ir sola al gimnasio, y si lo haces tienes que radiarle todo cuanto acontece mientras estás allí.

Pero llega un momento en el que al acostarte te das cuenta, no eres tú, te manipula a su antojo. Empiezas a llorar por las noches, ¿en qué momento comenzó todo? ¿Qué he hecho para que esto sea así y no como yo esperaba?

Cada vez echo más de menos el messenger. Aquellas conversaciones que enamoraban, ilusionaban, no existía la rutina cada día se hablaba de algo nuevo y no había discusiones ni enfados. Enamoraba el simple hecho de que quisiese hablar conmigo (o al menos eso decía) cuando estaba con sus amigos. Tenía los mismos gustos y me enseñó todo lo que sé sobre el mundo del motor, era simplemente adorable y a pesar de no conocerme me trataba como nadie lo ha hecho. Me ilusioné y ahora que lo pienso siempre lo veía en momentos muy puntuales. Debería haberme dado cuenta de las señales, ahora no hay nada que hacer y si escribo esto es porque sé que no lo va leer y porque no tengo oportunidad ninguna. 

Y sobre todo para demostrar que una relación que empieza bien no tiene por qué seguir siendo así, y si no estás contenta con tu vida rompe las reglas, sé feliz. Nada te ata a nadie, la vida es la que te ata a ti y nadie puede manipularte para que seas alguien que no eres, esa no es la verdadera felicidad.

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